Valdemanco está coronado por el cerro de Mondalindo, nuestra montaña, la que nos surte de agua y crea frondosos prados y paisajes rocosos y cristalinos. En los pies de nuestra montaña se alza el pueblo, pequeño pero resultón. De los pocos que aún guardan su primigenia metamorfosis. En su plaza (plaza de la Virgen del Carmen) se cuece la vida del municipio. Es punto de referencia y lugar de encuentro. Niños, jóvenes y mayores se dan cita en su espacio, junto al Ayuntamiento, el bar de "El Grillo" y el pub, sitios de paso forzoso si quieres conocer lo que "se cuece" en el pueblo.
A mediados de julio, la plaza hierve. Comienzas las fiestas de El Carmen, las primeras de toda la comarca. Tras meses de invierno, de repente El Carmen convoca a cientos de personas con ganas de abrir de nuevo un verano divertido. Valdemanco, con sus fiestas, corta la cinta del estío con todo lo que ello conlleva. Música, toros, charangas, fanfarrias, procesiones, cañas... y todo lo que tiene las fiestas de toda la vida en un pueblo.
Aquí es donde juega su papel la peña de Los Renganches. Durante cuatro días la fiesta se adueña de los cuerpos de esta veintena de personajes con edades comprendidas entre los dos años y los 56. Desde el desfile de peñas con el que se da el pistolazo de salida a las fiestas hasta el baile del último día, Los Renganches sólo tienen una meta: animar las fiestas.
Las peñas siempre han sido un factor fundamental en las fiestas de Valdemanco.
Pero a principios de los 90 sin una razón aparente el fenómeno desapereció. La peña de El Cuervo fue la última gran peña del siglo XX. Con una enorme raigambre, las gentes de El Cuervo fueron durante años el alma de unas fiestas humildes y centradas en exclusiva en la gente del pueblo.
El ocaso de las peñas coincidió con la eclosión de la llegada de cientos de visitantes foráneos a las fiestas, que veían en ellas el primer 'despertar' del verano para correrse una juerga nocturna al aire libre con buena temperatura. Desde el año pasado la fiesta de las peñas a vuelto a Valdemanco.
El Ayuntamiento ha rescatado con gran éxito esta manifestación popular y en 2007, aunque de una forma un tanto precipitada, logró reunir a una decena de peñas, que dieron colorido a la celbración, tanto en las noches de música en la plaza como en la corrida de toros que se celebra en la plaza que se levanta para la ocasión en el campo de fútbol. El próximo mes de julio, la presencia de peñas promete. Y, con ellas, San Roque verá rendido a sus pies a todo el pueblo y parte de la Sierra Norte. pero esta será otra historia que os contaremos...
